
Sin solución y sin palabras. La misma columna que escribí el lunes pasado me vale para hoy. El viernes, gracias una vez más a las televisiones, pudimos ver un Hércules impreciso, desdibujado, agotado físicamente y mentalmente. El mismo equipo que ha sido incapaz de anotar un gol en las últimas seis jornadas.
El famoso colchón del que gozábamos está totalmente quemado. La Real Sociedad puede distanciarse a nueve puntos esta misma noche. De ser así, sólo quedarían dos plazas de ascenso para seis equipos. Empezaría una nueva liga de diez jornadas, con la ventaja de tener a favor el golaverage con el Elche y el Betis. Es la forma más positiva que se me ocurre para ver el larguísimo final de temporada que nos espera.
Pero ahora mismo la realidad es otra. Las sensaciones que despierta este equipo son malas, malísimas. Supongo que, visto desde fuera, sorprenderá que la afición de un club que iba segundo hasta este fin de semana, abroncara a los jugadores y al cuerpo técnico de la forma que lo hizo el viernes. La impotencia en la grada era tal, que incluso se celebró el segundo gol del Huesca y a continuación aparecieron los pueñuelos. A los que lo estamos viviendo más de cerca no nos sorprende tanto. Ya conocemos la forma de ser de la gran mayoría de la hinchada herculana y aunque me joda decirlo somos impacientes, a veces, demasiado impacientes.
Todos estamos en nuestro derecho de expresarnos y me pareció correcto que la gente esperase hasta el final para mostrar su descontento. Lo que no me pareció tan bien fueron las críticas hacia algunos jugadores que, aunque no estén en su mejor momento de forma, deberían tener algo más de crédito para la grada, como por ejemplo Sendoa.
Por otro lado, las declaraciones de Esteban Vigo no ayudan a calmar los ánimos de los aficionados. Después de la racha de resultados y de haber salido de puestos de ascenso no puedes salir diciendo, "a mí me quedan dos años de contrato, no tengo temor por nada. No me corresponde a mí pronunciarme, yo tengo dos años más y en ningún momento se me exigió ascender este año. Es un proyecto de tres años para ascender y si estamos en el camino para hacerlo como ahora lo vamos a intentar hasta el final. Primero los jugadores y después el entrenador". Siempre he apoyado al boquerón, aunque espero que rectifique estas declaraciones a lo largo de la semana, de lo contrario, al igual que le ocurrió a Goikoetxea, empezará a cavarse su propia tumba desde la sala de prensa. No hay que ser muy inteligente para saber, que si el equipo el año pasado quedó cuarto, este año se ha invertido más dinero y se le fichó a él que venía de ascender al Xerez, el objetivo no era otro que subir de categoría.
Mirando hacia el próximo partido, esta mañana, Paco Peña comentaba que al equipo le vendría bien parar el siguiente fin de semana debido a la huelga que hay convocada por la AFE. Aunque sea duro reconocerlo, estoy con él. Esta huelga vendría en el mejor momento para recuperar jugadores y cargar las pilas.