El hecho de vestir de azul celeste el pasado domingo, puede ser para algunos una anécdota menor, pero en mi opinión es la gota que colma el vaso. En algún momento los aficionados debemos decir ¡basta ya!.Esta temporada, son ya muchos los cambios que han habido en señas de identidad muy importantes para el herculanismo. Empezó la nueva campaña en Segunda con un cambio de denominación social, ya no somos el Hércules C.F., ahora somos el Hércules de Alicante C.F., como ya lo fuimos hace muchos años. ¿Alguien ha preguntado a los abonados qué opinan sobre este cambio? Creo que es algo, lo sufcientemente importante, como para obviar la opinión de los aficionados.
Pero hubo algo poco tiempo después que, personalmente, me molestó más: la primera equipación. Abandonamos nuestras tradicionales franjas azules anchas, por una camiseta más propia del Málaga. Una elástica blanquiazul en el que las rayas son demasiado estrechas. Y pudo ser peor, según cuentan algunas personas cercanas a la entidad. Antes de la llegada de Perfecto Palacio estaba estipulado cambiar el color del pantalón y de las medias. Menos mal que la sangre no llegó al río.
Y el último caso, ocurrió el pasado domingo, saliendo a jugar en Cartagena con una camiseta azul celeste, con medias y pantalones blancos. Al más puro estilo Alicante C.F. del siglo XX. ¿Se imaginan ustedes al Real Madrid vistiendo de rojiblanco en algún encuentro? Aunque no hace falta mirar tan alto. ¿Se imaginan al Deportivo de la Coruña visitiendo de celeste en algún partido? ¿O al Real Oviedo de rojiblanco? Son cosas impensables, muy difíciles de imaginar.
Yo me pregunto, si es una camiseta que, en principio, sólo la vamos a utilizar en dos o tres partidos, ¿no había más colores? Me hubiese conformado con vestir entero de celeste, incluido pantalón y medias. Aunque, si lo que querían era utilizar los colores de la bandera de la ciudad, mejor haber diseñado una camiseta mitad azul y mitad blanca, al estilo Blackburn Rovers. O, aprovechando el 90 aniversario, podían haber homenajeado una de las primeras equipaciones que vestimos, la blanquirroja.
Pero de donde no hay no se puede sacar. Los que gobiernan ahora mismo el club, son los mismos que cuando llegaron quisieron cambiar el escudo oficial. En aquel momento, pusimos el grito en el cielo y logramos que rectificasen. Sigamos luchando por nuestros símbolos.

